ETAPA 1. VILLAFRANCA DE LOS BARROS – OURENSE
Todo camino comienza con una pregunta
"¿Qué buscáis?" (Jn 1,38)
Con esta pregunta de Jesús comenzamos nuestro Camino.
Esta mañana salíamos de Villafranca entre abrazos, mochilas cargadas, nervios y muchas ilusiones. Para algunos era su primer Camino; para otros, la oportunidad de volver a recorrer senderos conocidos. Pero, en realidad, todos partíamos desde el mismo lugar: el deseo de vivir algo especial.
Durante el viaje hemos tenido tiempo para mirarnos, reconocernos y tomar conciencia de que comenzamos una experiencia que va mucho más allá de caminar cientos de kilómetros. El Camino de Santiago siempre tiene dos rutas: la que recorren nuestros pies y la que recorre nuestro corazón.
Al llegar a Ourense y después de instalarnos disfrutamos de un breve paseo por la ciudad.
Al regresar a nuestro lugar de pernocta celebramos juntos nuestra primera eucaristía del peregrino. Un momento sencillo pero profundo. Allí recordamos que nadie llega al Camino por casualidad. Cada uno trae su historia, sus alegrías, sus preocupaciones, sus búsquedas y también sus heridas.
La reflexión de de esta noche giró en torno a las motivaciones. ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué espero encontrar? ¿Qué me gustaría que cambiara en mí durante estos días?
Algunas respuestas fueron inmediatas: estar con los amigos, disfrutar de la experiencia, superar un reto físico. Otras necesitaron más silencio. Porque a veces las preguntas importantes necesitan tiempo para encontrar respuesta.
Desde la espiritualidad ignaciana sabemos que Dios se hace presente en los deseos profundos del corazón. San Ignacio descubrió que aquellos deseos que nos hacen crecer, amar más y servir mejor suelen ser una pista de la voz de Dios en nuestra vida.
Esta noche, mientras la ciudad descansa y los peregrinos intentan conciliar el sueño, cada uno guarda en su mochila algo más que ropa o botas. Lleva también preguntas, expectativas y sueños.
Mañana comenzaremos a caminar.
Y quizás, sin saberlo todavía, ya hemos empezado a encontrarnos.
... deja que el Camino te vaya "haciendo"...





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